No he venido aquí a hablar de mi libro, pero te cuento que hace tres años publiqué sobre un que, en un futuro muy próximo, monta un negocio de búnkeres low-cost aprovechando la incertidumbre global y las ansiedades colectivas. Por muy poco dinero te instala un refugio en un sótano, trastero o garaje. Barato, barato. Como el libro lo escribí antes de que Rusia invadiese Ucrania, me han llamado muchas veces “visionario”, pero yo siempre lo niego: si fuese un visionario no habría escrito una novelita; habría montado un negocio de búnkeres baratos. Así me va.