El presidente del Gobierno valenciano sigue sin aclarar por qué se convocó el Cecopi a las 17.00 horas, lo que hizo y con quién estuvo entre la comida que mantuvo con una periodista y su aparición en la reunión, o por qué se retrasó hasta las 20.11 horas el envío del mensaje masivo a la población
La sexta manifestación contra Mazón por la gestión de la DANA exigirá este sábado de nuevo “justicia, reparación y dignidad”
Este sábado 29 de marzo se cumplen cinco meses de la trágica DANA que dejó 228 fallecidos en la provincia de Valencia. A pesar de la magnitud de la catástrofe y del tiempo que ya ha transcurrido, quedan numerosas incógnitas de calado sobre la gestión del presidente del Gobierno valenciano, Carlos Mazón, que sigue sin despejar a pesar de las reiteradas preguntas tanto de los medios de comunicación como de la oposición.
Ya sea porque la información se ha ocultado con todo tipo de excusas, a cada cual más variopinta, o por los cambios de versión del presidente, existen multitud de lagunas sobre una gestión que el propio Mazón reconoció errática en su última reunión con el representante de una asociación de víctimas: “Nos ha dicho que todo falló”, dijo este jueves Joaquín Amills, presidente de SOS Desaparecidos.
Entre las cuestiones que aún no se han aclarado y que se antojan clave para entender por qué se demoró tanto la toma de decisiones en materia de prevención y avisos a la población por parte de la Generalitat Valenciana, que tal y como ha afirmado la jueza de Catarroja que investiga la causa, ostentaba el mando único de la emergencia, está el tremendo retraso en la convocatoria del Centro de Coordinación Operativa Integrado (Cecopi) por parte de la exconsellera de Justicia, Salomé Pradas.
La reunión se convocó a las 17.00 horas cuando la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) elevó a rojo el aviso por lluvias torrenciales a las 07.36 horas de la mañana. A esas horas ya había decenas de clases suspendidas, de carreteras cortadas y de avisos para realizar rescates y de personas incomunicadas especialmente en la zona de Utiel Requena. Mazón se fue aproximadamente a las 14.30 horas al Ventorro tras la reunión con la patronal y con los sindicatos en la que criticó a la Universitat de València por suspender las clases, una medida que consideró exagerada.
En todo este tiempo Mazón tampoco ha hecho pública la factura de la comida en El Ventorro, confirmada por diversas fuentes a elDiario.es. Sin embargo, sería un ejercicio de transparencia que ayudaría a acallar cierta rumorología cuando no teorías conspiranoicas sobre si realmente estuvo allí o incluso si había alguien más en la comida que mantuvo con la periodista valenciana a la que ofreció la dirección de À Punt. Para ocultar el documento, el equipo del presidente se ha escudado en que fue al ágape en calidad de presidente del Partido Popular valenciano.
Como ha informado este diario, tampoco ha hecho público el jefe del Consell su registro de llamadas durante el pasado 29 de octubre. Tras detallar algunas de ellas entre las 17.37 horas y terminó a las 19.43 horas el PSPV solicitó por segunda vez a través de una pregunta parlamentaria todo el listado oficial de aquel día entre las 7.00 y las 23.00 horas, tanto de Mazón como de su equipo. La pregunta se envió a la Generalitat Valenciana, que a su vez, en lugar de redireccionarla al órgano que gestiona el contrato con la operadora de telefonía, la remitió como en anteriores ocasiones a presidencia, que se reiteró en las respuestas dadas: “El contrato (de telefonía) al que se refieren no es un contrato de Presidencia ni corresponde a esta el control de su ejecución. El presidente de la Generalitat ha hecho pública personalmente la relación de llamadas que realizó en el período indicado en las solicitudes de documentación, pero dicha información no procede de ningún documento que esté en posesión de Presidencia”.
Otro de los aspectos que más suspicacias levanta y del que aún no se han dado explicaciones es lo que hizo, dónde y con quién estuvo Mazón desde que finalizó su comida en El Ventorro hasta que apareció en el Cecopi, según su última versión, a las 20.28 horas. Precisamente, ese cambio de versión con respecto a la hora de su llegada ha generado aún más controversia, puesto que inicialmente aseguró que llegó a la reunión “pasadas las 19.00 horas”. Aunque preguntado al respecto en alguna ocasión ha asegurado que entre la comida y su aparición en el Centro de Emergencias de l’Eliana estuvo en el Palau de la Generalitat trabajando en la respuesta a la emergencia, lo cierto es que no se ha dado una hora clara de finalización de su comida, aunque algunas fuentes aseguran que el presidente salió del restaurante en torno a las 18.00 horas. Esto unido a la llamada al alcalde de Cullera a las 18.30 horas, en la que no mencionó nada relacionado con la DANA, genera suspicacias sobre dónde y con quién estaba en ese momento, teniendo en cuenta que retrasó a las 20.28 horas su llegada al Cecopi.
Tampoco se ha dado una explicación convincente del retraso en el envío del mensaje de alerta a los móviles a la población, que finalmente se produjo a las 20.11 horas, ni de los apagones en el Cecopi con los organismos que estaban conectados telemáticamente a la reunión, casos de la Aemet o la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ). Especialmente grave fue la desconexión que, según testigos presenciales, se produjo de 18.10 a 19.00 horas. Ni de por qué Emergencias de la Generalitat se desentendió del barranco del Poyo, cuando a las 12.20 horas activó una alerta que se mantuvo vigente durante toda la jornada. Tanto es así, que en cumplimiento del Plan de Prevención de Inundaciones, mandó una unidad de bomberos forestales a controlar la rambla, pero inexplicablemente se ordenó su retirada a las 15.00 horas. Este es uno de los elementos centrales de la investigación de la jueza de Catarroja.
La magistrada considera que “inexplicable” la ausencia de respuesta de la Generalitat Valenciana ante la catástrofe de la riada y su falta de avisos a la población, a pesar de que la Administración autonómica “conocía perfectamente”, al menos desde las 17.10, que el barranco del Poyo se había desbordado a la altura de Chiva.