No hace falta recortar en gasto social para aumentar el militar

Vaya por delante que yo estoy en contra de aumentar el gasto militar. Pero no caigamos en el falaz discurso de la derecha de que no habría dinero para el gasto social, porque claro que lo hay. El dinero es simplemente una cuestión de voluntad política

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, aseguró en sesión parlamentaria que el incremento del gasto militar comprometido con la Unión Europea se va a realizar sin recortar en gasto social, pero esto es algo que ponen en duda tanto los partidos de la oposición como algunos socios de gobierno. Ya sea por una cuestión de restricción presupuestaria (no hay suficiente dinero para todo) o política (el PSOE tendrá la excusa perfecta para recortar en partidas sociales), muchos dan por hecho que el Gobierno meterá la tijera. Sin embargo, realmente no hay motivos serios y rigurosos para pensar que el Gobierno español vaya a realizar semejante acción. Paso a explicarlo y argumentarlo con detalle.

Vaya por delante que yo estoy en contra de aumentar el gasto militar: me parece que se exagera la amenaza a la que se enfrenta la Unión Europea (ya sea por parte de Putin o de Trump); ya gastamos muchísimo en seguridad y defensa; y las mejores vías para canalizar los conflictos siempre pasan por la diplomacia y no por el rearme. Sin embargo, la posición de cada uno sobre este tema es una cuestión independiente del debate sobre si el aumento del gasto militar necesariamente implica recortes en lo social. 

Más allá de mi opinión sobre el aumento del gasto militar me parece fundamental explicar por qué es compatible con aumentar el social; no sólo porque es un escenario obviamente preferible aunque haya más gasto para la guerra, sino porque aceptando que debe haber recortes estamos comprando el marco teórico y el relato que la derecha siempre ha utilizado para oponerse a cualquier conquista social.

Siempre que la izquierda ha demandado un aumento de pensiones o de sanidad, por ejemplo, la derecha ha saltado en tromba a decir que “no hay dinero”. Ahora la izquierda no puede utilizar el mismo argumento, más que nada porque es falso. El dinero es un invento abstracto del ser humano y no tiene sentido hablar de su finitud. Si se quiere que haya más dinero para algo, se puede lograr muy fácilmente. La prueba es que siempre ha habido dinero suficiente para rescatar a la banca tras la crisis financiera del año 2008, para la emergencia sanitaria en 2020, o ahora para el gasto militar. Durante la pandemia del Covid se crearon cantidades mastodónticas de dinero y nadie dijo que eso implicaría recortes en otras partidas sociales porque había consenso en que era un gasto muy necesario. Los poderosos tiraron a la basura su relato austericida y suspendieron las sacrosantas reglas fiscales porque no les quedó más remedio que hacerlo. Fue la prueba fehaciente de que el dinero no es una limitación técnica, sino simplemente una cuestión de voluntad política. El problema es que su creación y regulación se utiliza siempre en favor de la élite, no en favor del interés general. Pero no caigamos en su falaz discurso de que “no hay dinero”, porque claro que lo hay.

Es importante entender que la disyuntiva no está entre elegir que el destino del dinero, sino de los recursos reales. El dinero es abstracto e ilimitado; siempre se puede crear más. En cambio, no se pueden crear más materias primas, combustibles u horas de tiempo. Cuando un gobierno aumenta el dinero para gasto militar no está prescindiendo de aumentarlo en cualquier otra partida, lo que está haciendo es que el litro de combustible que se utiliza para un avión militar no se podrá utilizar para un autobús urbano, o que la hora de trabajo de un militar no podrá utilizarse para una emergencia natural. El trade-off es de recursos naturales; nunca de financiación. Por eso, entre otras cosas, debemos oponernos a esta histeria belicista, pero no porque “no haya dinero”.

Se han referenciado mucho las declaraciones del primer ministro de Finlandia –dirigidas al propio Pedro Sánchez– afirmando que tuvieron que recortar en gasto social para aumentar el militar. Pero eso no sirve como argumento a favor de que para aumentar el gasto militar hay que recortar en lo social. Básicamente porque el primer ministro de Finlandia es del Partido de Coalición Nacional, el equivalente al Partido Popular español, y encima actualmente gobierna con la ultraderecha. Si Alberto Núñez Feijóo estuviese gobernando España con Vox y dijese lo mismo, ¿daríamos por buena esa afirmación? ¿No dudaríamos en ningún momento que es el resultado de su voluntad política de recortar y no de una inevitabilidad técnica?

Además, el actual gobierno finlandés de derechas comenzó a gobernar el 20 de junio de 2023, siguiendo a un gobierno de corte progresista, y los datos demuestran que durante ese año el gasto militar se disparó (1,47 puntos porcentuales del PIB) al mismo tiempo que aumentó el gasto social monetario y en especie –sanidad, educación y vivienda– (0,6 puntos porcentuales del PIB). Ésa es la constatación empírica de que se puede aumentar el gasto militar sin recortar en lo social. No hay todavía datos para 2024 pero, aunque hayan recortado en lo social, eso respondería simplemente a la voluntad de un gobierno de derechas, no a una necesidad económica.

Recientemente también se está poniendo de ejemplo el gobierno laborista del Reino Unido, porque parece que va a aumentar el gasto militar al mismo tiempo que recortará en algunas ayudas sociales. Pero estas afirmaciones omiten que el gobierno de Starmer ya estaba realizando recortes bastante antes de que llegara esta histeria colectiva por aumentar el gasto militar, como expliqué en este artículo publicado hace 9 meses. Volvemos a lo mismo: no confundamos lo que se decide voluntariamente hacer con lo que inevitablemente hay que hacer.

En cuanto a que el PSOE utilice este escenario como excusa para recortar, es importante entender que la Unión Europea va a eximir el incremento del gasto militar de las reglas fiscales, además de que va a emitir deuda conjunta para que el peso no recaiga sobre cada uno de los países. Esto quiere decir que el Gobierno español podrá aumentar el gasto militar sin vulnerar sus compromisos de estabilidad presupuestaria y sin aumentar su riesgo financiero.

A los Estados nacionales desgraciadamente les va a salir gratis aumentar el gasto militar. Por lo tanto, y teniendo en cuenta que este Gobierno no ha hecho más que aumentar el gasto social desde que llegó al poder, ¿qué sentido tiene pensar que ahora va a hacer lo contrario? Ni está obligado ni se enfrenta a ninguna presión para hacerlo, y encima correría el riesgo de perder el apoyo de sus propios electores. No es verosímil pensar que el Gobierno español vaya a recortar en gasto social. Así que, por favor, por mucho que nos duela el incremento del gasto militar, evitemos el alarmismo infundado con respecto a los recortes en partidas sociales.