Francisco Javier Salcedo, coordinador del plan europeo del lince: «En Doñana no caben más, ha llegado a su límite»

El encargado del proyecto para toda España resalta, a los 20 años del nacimiento de los primeros cachorros en cautividad, que ya hay ejemplares hasta en el área metropolitana de Sevilla, defiende que «no es el nuevo lobo» y admite que «las medidas para combatir los atropellos son caras y poco efectivas»

Salvar al lince: aventuras y desventuras de una operación que evitó un desastre ambiental y un bochorno mundial

Ambientólogo que lleva años trabajando en la conservación de especies, Francisco Javier Salcedo es desde 2019 coordinador del Plan de Recuperación del Lince Ibérico en Andalucía y también del LIFE LynxConnect para sus 22 socios en toda España, un programa europeo que va por su cuarto proyecto y que ha sido uno de los pilares para la recuperación del felino más amenazado de la tierra. Ahora, cuando este viernes se han cumplido 20 años del nacimiento de los tres primeros cachorros en cautividad, hace balance de una especie con muchos retos por delante, pero con “tendencia demográfica muy positiva” hasta el punto de que “tenemos linces en el área metropolitana de Sevilla”. Defiende que “no es el nuevo lobo” como temen algunos ganaderos y subraya los casi 90 millones de euros que han aportado los proyectos LIFE, “pero ese dinero no lo tiene el lince en cuentas en Suiza, sino que se ha invertido en el territorio”.

Se cumplen 20 años del nacimiento de las primeras crías en cautividad, ¿fue uno de los hitos fundacionales para la salvación del lince?

El programa de cría en cautividad fue un hito muy importante, que nació fruto del consenso que se adoptó en una reunión que hubo en Andújar con todas las partes que se implicaron. Se había hecho un trabajo de campo con unos resultados desalentadores: el lince estaba incluso peor de lo que todo el mundo imaginaba, realmente era una situación dramática, de extinción. En esa reunión se llegó a acuerdos porque cada uno iba un poco por su cuenta, se aparcaron las diferencias para trabajar todos en una dirección. Ahí se desatascó el programa de cría en cautividad, que llevaba años en el limbo, y también se decidió crear poblaciones reintroducidas, primero en Sierra Morena y después fuera de Andalucía.

¿Aquellas decisiones fueron las que salvaron al lince?

Fueron decisiones muy importantes porque quedaban 60 o 70 linces, todos en Andalucía, y había que extraerlos del campo para montar un programa de cría en cautividad con el que no había experiencia. Nunca nadie había conseguido sacar cachorros de lince ibérico. La decisión fue muy importante y sometida a mucha presión, porque si salía mal ¿quién se responsabilizaba? También se acordó buscar la financiación europea de los fondos LIFE y se adoptó otra cuestión clave, que se aplicó por primera vez en España: trabajar con las fincas privadas. Porque teníamos muy pocos linces en Doñana, y los que estaban en Andújar-Cardeña estaban en fincas privadas. Aquello permitió crear alianzas, tender puentes, porque ese momento era de desconfianza de unos con otros. 

En Doñana están ya los que caben en las condiciones actuales de hábitat y sobre todo de abundancia de conejos. Las poblaciones no pueden seguir aumentando exponencialmente hasta el infinito

¿Lo de la cría en cautividad fue un salto al vacío?

Fue una decisión hasta cierto punto arriesgada, porque es verdad que había experiencia con otros felinos, pero no con el lince ibérico. Cuando nacieron fue el momento en que dices oye, que esto se puede, que hemos dado con la tecla. Aun así después vinieron momentos difíciles, como el de las luchas entre los cachorros, que no sabíamos nada sobre eso. 

En 2024 se superaron los 2.000 ejemplares y el lince salió de la categoría en peligro de extinción, ¿teme que se hayan lanzado las campanas al vuelo demasiado pronto?

Esto indica que las cosas van bien, porque no solamente tenemos más de 2.000 linces, sino que la tendencia demográfica es muy positiva. Obviamente tenemos que seguir trabajando, pero en Andalucía, por ejemplo, la población de Doñana este año va a superar los 130 ejemplares. Ahí están ya los que caben, o sea, en las condiciones actuales de hábitat y sobre todo de abundancia de conejos, pues están los linces que caben en Doñana. Las poblaciones no pueden seguir aumentando exponencialmente hasta el infinito, llega un momento en que el hábitat tiene una capacidad de acogida porque además estamos hablando de animales territoriales que compiten. En Doñana no caben más linces, ha llegado a su límite de acogida. 

¿Y en Sierra Morena? 

Todavía no, pero estamos también llegando a esa situación. Las dos poblaciones que se crearon primero en 2010 Guadalmellato (Córdoba) y Guarrizas (Jaén). Ahora ya hay continuidad física entre Guadalmellato, Andújar-Cardeña y Guarrizas. Estas áreas de reintroducción son las que hacen que el crecimiento demográfico se dispare, pero llega un momento en que no caben. Ahora se están expandiendo hacia la campiña de Jaén y algo la de Córdoba. Y después también tenemos un área de reintroducción en Sierra Arana (Granada), que tiene un potencial de crecimiento todavía importante, además de las zonas de conexión en Sierra Morena, entre el oeste de Córdoba y la cuenca del río Guadiamar en Sevilla. En Andalucía ya estamos llegando a tener los linces que podemos tener.


Francisco Javier Salcedo, en la sede de la Consejería de Sostenibilidad y Medio Ambiente.

¿La situación en el resto de España va por el mismo camino?

La población va a seguir creciendo con la incorporación de nuevas comunidades autónomas. El investigador José Antonio Godoy publicó un estudio que establece que tenemos que llegar a las 1.100 hembras, y en el censo de 2023 tenemos 400 y pico, o sea que todavía nos queda. Para llegar a esas 1.100 hembras hay que seguir creando poblaciones, como las que ahora están en marcha en Murcia, en Cáceres y en Granada. Al margen del proyecto LIFE, Castilla-La Mancha está creando otras dos poblaciones, una en Albacete y otra que inicia este año en Cuenca. Castilla y León tiene dos poblaciones ya aprobadas y empieza este año, Aragón otras dos, Madrid tiene un área, Cataluña ha mostrado interés… O sea, que la situación es de optimismo.

¿Tienen hechas proyecciones demográficas?

En 2019 se hizo una, pero solamente se tuvieron en cuenta criterios demográficos, no los genéticos. Entonces se hablaba de 750 hembras. Con criterios genéticos ahora sabemos que son necesarias más hembras, porque una de las amenazas que tiene el lince es que tiene muy poca diversidad genética. De todas las especies de mamíferos cuyo genoma se conoce, el lince es el que tiene menos diversidad.

¿Se está reintroduciendo el lince en zonas en las que no estuvo nunca?

No nos hemos planteado soltar linces en sitios donde nunca estuvo como Baleares o Alemania, se están liberando en su distribución histórica, que es prácticamente toda la Península Ibérica. Lo que sí tenemos en cuenta es crear poblaciones no muy alejadas para que haya intercambio de individuos. Nos quedamos con la foto de la suelta, pero detrás hay un trabajo enorme. En Murcia se viene trabajando desde 2011 y los primeros se soltaron en 2023.

Las medidas para combatir los atropellos de linces son caras y poco efectivas, nos gastamos un millón de euros en la carretera de Sierra Arana y al poco tiempo hubo un atropello

¿Las comunidades autónomas del norte no han mostrado interés?

No, pero bueno, ya tenemos mucha superficie. Castilla-La Mancha, por ejemplo, quiere empezar también en Guadalajara. Estamos hablando de una comunidad con cinco áreas de reintroducción para cinco provincias. En Extremadura, que tiene las dos provincias más grandes de España, cada una tiene un área. En Andalucía tenemos ocho, hay linces en cinco provincias y ya se nos están asentando en el norte de Almería, ahí vamos a apoyar el área de reintroducción de Murcia desde Almería. En el norte hay datos de que hubo linces en Galicia, o en la zona de Álava. Hay que tener en cuenta que es muy importante crear áreas de reintroducción, pero con su situación actual el lince está colonizando de manera espontánea nuevos sitios y habrá un momento en el que va a llegar a cualquier zona.

¿El principal enemigo para un mayor éxito es la falta de conejos o hay otras cuestiones que preocupen más?

El lince tiene ahora cuatro amenazas: la mortalidad no natural, la disponibilidad de presas (que sería el tema del conejo), la poca diversidad genética y las enfermedades infecciosas. Ninguna de esas amenazas están actuando como factores limitantes, de hecho no hay riesgo de extinción por esas amenazas. Lo que sí tenemos es que estar alerta, como con el conejo. Desde los años 50 hasta ahora ya han aparecido tres brotes de enfermedades infecciosas que han hecho que las poblaciones de conejos se desplomen, la última en 2012-2013. La productividad de las hembras cayó, pero los territorios se mantuvieron.

En cuanto a la mortalidad no natural, ¿se producen demasiados atropellos?

Sí, y eso que posiblemente sea en lo que más invertimos. Las medidas para combatir los atropellos de linces son caras y poco efectivas. Nos gastamos un millón de euros en la carretera de Sierra Arana y al poco tiempo hubo un atropello. Y ahora estamos pendientes de que la Consejería de Fomento nos autorice el tramo entre Matalascañas y El Rocío que queremos sustituir. Pero al final estamos hablando de fauna silvestre, de animales que se mueven libremente.

El lince se está recuperando porque antes se le perseguía y ahora no, hasta 1973 se le podía matar. Ha dejado de ser una alimaña para ser un signo de prestigio

¿Dónde más atropellos se producen es en el entorno de Doñana?

Doñana es una población isla, por un lado tiene el mar y por otro todo es un hábitat desfavorable. En dos años hemos superado más de 30 cachorros, y esos animales o pegan el salto a Sierra Morena o se quedan en una periferia que es un hábitat muy humanizado. Es que tenemos linces en el área metropolitana de Sevilla, en Bollullos de la Mitación o en Almensilla, estamos hablando de zonas muy humanizadas. Lo que decía antes: no caben más linces, o salen o…

¿Y no hay manera de frenar los atropellos en esta zona?

A ver cómo le damos solución a ese tema, pero es que los linces no solamente mueren atropellados porque cruzan la carretera, es que en esa zona los taludes están llenos de conejos y eso es un punto de atracción. Así que tenemos una carretera por la que pasan coches y los márgenes llenos de conejos. Son actuaciones muy difíciles, habría que estar continuamente quitando conejos de la carretera, y hablamos del área metropolitana de Sevilla, que soporta una alta intensidad de tráfico.

¿La caza furtiva del lince es un problema que preocupe?

Los casos que estamos detectando no son muchos, en el último análisis que se hizo la tasa de mortalidad por furtivismo era inferior al 5%. Y en los últimos años incluso estamos detectando algo menos. Normalmente, el lince no se puede confundir con otro animal, no hablamos de una caza premeditada. O sea, un cazador no sale con la intención de matar un lince. De hecho el lince se está recuperando porque antes se le perseguía y ahora no. Todas las variables son peores que hace 30, 40 o 50 años: hay más infraestructuras, el hábitat no es mejor, no hay más conejos… ¿Qué es lo que ha cambiado? Pues ha cambiado que antes se le mataba, que hasta 1973 el lince se podía matar. El lince ha dejado de ser una alimaña para ser un signo de prestigio.

El lince no es el nuevo lobo, por favor, la mayoría de los ejemplares no superan los 15 kilos, no es un animal que genere muchos conflictos

¿No es una amenaza para la actividad humana, ni siquiera para la ganadería?

A ver, es una especie con cierta capacidad de generar conflicto con intereses humanos y a veces puede entrar en algún gallinero o comerse algún cordero. Pero el lince no es el nuevo lobo, por favor, la mayoría de los ejemplares no superan los 15 kilos, no es un animal que genere muchos conflictos. Es que hasta en zonas en las que prácticamente no tienen lobos sale este tema, cuando las ovejas tienen perros pastores que son mastines. Si pones en una balanza lo que te quita y lo que te da, te da mucho más de lo que te quita. 

¿El lince es ahora un elemento de orgullo social? En Andalucía se ha convertido en todo un símbolo.

Hace poco se lo comentaba a los de Castilla y León, en una suelta en la que estaban alcaldes, grupos conservacionistas, cazadores, un colegio de niños, la Guardia Civil, agentes de medio ambiente… Allí estaba todo el mundo, no faltaba nadie. Esto es lo que ha hecho que lleguemos hasta aquí, porque todo el mundo está orgulloso de volver a compartir su día a día con el lince. Es que salen políticos de diferente signo diciendo yo quiero lince, con lo polarizado que está todo aquí encuentras el apoyo político. Ahora cada pueblo quiere su lince. En Doñana antes todo eran fotos de la marisma, del flamenco, del águila imperial, ahora vas allí y es lince, lince y lince.

Los cuatro proyectos LIFE han tenido un presupuesto cercano a los 90 millones de euros, pero ese dinero no lo tiene el lince en cuentas en Suiza, se ha invertido en el territorio y se ha creado trabajo

Todo ello también gracias a inversiones muy importantes, ¿no?

Los cuatro proyectos LIFE han tenido un presupuesto cercano a los 90 millones de euros, pero ese dinero no lo tiene el lince en cuentas en Suiza, se ha invertido en el territorio y se ha creado trabajo. Esos 90 millones son cofinanciados por la Comisión Europea por una parte, pero los socios del proyecto ponen otra. Por cada 10 euros que se invierten, seis los pone Europa y cuatro los ponen los socios. Hay socios como la Junta de Andalucía, que es una administración y es dinero público, pero también hay ONG, empresas privadas, propietarios de fincas y hasta federaciones de caza.

¿Al lince también le ha salvado que es un bicho bonito?

Hombre, pues eso también ha ayudado. Por desgracia, hay otras especies menos bonitas que no les pasa, en Andalucía se extinguió el torillo, que era como una codorniz que a nadie le interesaba. Desde luego es una especie que no deja indiferente y que engancha, ha sumado a casi todo el mundo a su causa.

¿También ha puesto de su parte y ha respondido bien?

Siempre digo que nosotros le hemos ayudado, pero el lince se ha salvado gracias al lince, ha puesto las cosas muy fáciles. Ha respondido estupendamente, incluso mucho mejor de lo que se esperaba, con altas tasas de supervivencia de los que se sueltan en las áreas de reintroducción. No se sabía lo flexible que es a la hora de seleccionar hábitats, hace 20 años se pensaba que vivía en el matorral mediterráneo, y hoy tenemos linces en olivares, en el área metropolitana de Sevilla, cerca de Huelva y de Córdoba…