Entre tomar medidas proactivas y alentar —y enlatar— el miedo en la población con semejante frivolidad hay una línea tan fina que cabría perfectamente en el kit de emergencias al lado de las latas de caballa
Agua, una navaja, medicamentos o un juego de cartas: el ‘kit de supervivencia’ recomendado por una comisaria europea
Estaba esta tarde en el bazar de mi barrio comprando un escurridor cuando me encontré en la cola con un señor que llevaba en su mano una pala y una linterna. Hace dos semanas me hubiese parecido una compra sospechosa, digna de seguirle hasta a algún sótano abandonado; sin embargo, hoy sospeché de si ese pobre hombre habría escuchado a Hadja Lahbid, la comisaria europea de Igualdad y Gestión de Crisis.
Con una musiquita de ascensor o de sala de espera de dentista, así como de piano jazz desafinado, Lahbid subió la pasada semana un vídeo en el que, entre jocosa y jovial, habla de sus reservas de emergencia e insta a los ciudadanos europeos a que sigamos su ejemplo de almacenaje: documentos de identidad en estuches impermeables, comida enlatada, medicamentos, agua embotellada, cerillas, una navaja suiza, dinero en efectivo, un pequeño transistor y hasta una baraja de cartas. Porque uno puede estar en medio de un conflicto bélico, pero nunca aburrido. A la comisaria solo les faltó enseñarnos a plantar una lenteja en un vaso de agua para autoabastecernos, como en el colegio: “Miren, queridos compatriotas: ¡Es muy emocionante cuando empiezan a crecer! ¡Germinan y sale un tallito con hojas que podemos masticar!”.
La ocurrencia me recordó al libro ‘Los asquerosos’, de Santiago Lorenzo, en el que el protagonista huye escopetado de la ciudad tras clavarle un destornillador a un policía y se esconde en una suerte de aldea llamada Zarzahuriel en la que aprende a sobrevivir en la más fecunda y andrajosa sobriedad. No come tierra, pero casi.
La Comisión Europea dice que quiere alentar a los ciudadanos a tomar “medidas proactivas para prepararse para las crisis, como desarrollar planes de emergencia domésticos y almacenar suministros esenciales”. Pero claro, entre tomar medidas proactivas y alentar —y enlatar— el miedo en la población con semejante frivolidad hay una línea tan fina que cabría perfectamente en el kit de emergencias al lado de las latas de caballa.
Por supuesto, toda esta preparación bélica charanguera ha tenido y tiene una respuesta dividida en los estados miembros de la UE. Alemania, por ejemplo, lleva tiempo instando a adaptar sótanos, garajes o trasteros para usarlos como refugios, algo así como un “plan de búnkeres” que ya hace meses reveló el periódico Bild. En España, el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, restó importancia al kit y a la amenaza. “Yo creo que no hay que inquietar inútilmente a nuestros ciudadanos”, dijo en una entrevista en TVE. Así que nada, a sacar de nuevo el ibuprofeno de la caja de reservas y usarlo para la resaca.
Vivimos tiempos tan extraños como frívolos y cutres. Ahí tenemos también la incursión del editor de The Atlantic, Jeffrey Goldberg, en el chat de Signal en el que altos cargos de Defensa de la Administración Trump compartieron alegremente los pormenores de un ataque de EEUU a Yemen. Llaman muchísimas cosas la atención en esa conversación, como el riquísimo uso bélico-patriótico de los emojis. Seguramente deberíamos de ir ampliando también la reserva de emojis en caso de guerra paneuropea (No hay emoji de búnker, esto sencillamente es inviable). Y, por supuesto, llama la atención ese momento en el que Pete Hegseth, el asesor de seguridad nacional estadounidense, dice que: “Comparto plenamente tu odio hacia los gorrones europeos. Es PATÉTICO”. Emoji de bolsita con dinero. Emoji de dedito hacia abajo como emperador romano en el Coliseo.
A veces da la impresión de que los europeos nos hemos quedado solos en la defensa de los valores democráticos frente a un sinfín de amenazas. Otras veces, Europa frivoliza con esa defensa sin hacerse demasiadas preguntas de fondo, o sin alentar a una integración efectiva. Como decía, tiempos extraños y frívolos. Pero al menos tenemos la opción de jugar al solitario en caso de guerra. Emoji de puñito en alto. Emoji de carita derretida.