Al calor de la renovada estela negacionista, ambos partidos han apoyado socavar el programa «clave» de la UE que sostiene decenas de proyectos ambientales en España y permite operar a muchas ONG en todo el continente: «Algunas pueden desaparecer»
Las cesiones del PP al negacionismo climático de Vox ponen en riesgo millones de euros en fondos europeos
Siguiendo la estela del negacionismo reinaugurado por el presidente valenciano Carlos Mazón (y continuado por sus compañeros en Aragón y la Región de Murcia), el Partido Popular y Vox se han aliado para dificultar la financiación europea destinada a la conservación de la naturaleza. “Nos tienen la diana”, cuentan las organizaciones que reciben fondos para proyectos de protección ambiental, lucha contra el cambio climático o recuperación de la biodiversidad.
Este lunes, el Parlamento Europeo rechazó in extremis una moción que demandaba a la Comisión Europea una revisión de cómo financia el programa ambiental LIFE. Especialmente las ayudas operativas para el funcionamiento de ONG. Un solo voto venció la balanza, pero los populares españoles se unieron a los eurodiputados de Vox en su apoyo a la iniciativa.
El programa LIFE permite desarrollar docenas de proyectos sobre el terreno en España, desde agricultura sostenible a recuperación de espacios naturales, rescate de especies o proyectos de reutilización de gases para vehículos. También ayuda a operar a muchas organizaciones ambientales en Europa y España.
“Esto no tiene nada que ver con la transparencia en el uso de fondos a la que se han referido los grupos de derecha y ultraderecha, sino que hay una corriente de fondo, una pugna ideológica y política para quitar de en medio a quienes hacemos una labor que a algunos no les gusta”, señala a elDiario.es la directora de asuntos ejecutivos de Oceana, una de las organizaciones que recibe ayudas operativas.
No tiene nada que ver con la transparencia en el uso de fondos a la que se han referido los grupos de derecha y ultraderecha, sino que hay una corriente de fondo, una pugna ideológica y política para quitar de en medio a quienes hacemos una labor que a algunos no les gusta
En este sentido, la votación del lunes tuvo lugar solo unas horas antes de que arrancara una minitractorada organizada por la patronal agraria Asaja en Extremadura –apoyada desde Valladolid y Ávila– que cubrirá con tres máquinas los 2.000 kilómetros entre Mérida y Bruselas. La reclamación, de nuevo, es sobre la Política Agraria Común a la que llaman situación “insostenible” por, entre otras cosas, “la ley de restauración de la naturaleza” y “la agenda 2030”.
“Están lanzando la idea de chiringuitos verdes como antes hablaban de chiringuitos feministas”, reflexiona el responsable de conservación de WWF, Luis Suárez. Y abunda: “Tiene mucho que ver con la aprobación de la ley de restauración de la naturaleza. Las protestas agrarias sí consiguieron tumbar las normativas sobre reducción de pesticidas o de sistemas alimentarios sostenibles, pero como la de restauración, finalmente, sí salió adelante porque hubo mucha movilización pues nos pusieron en el punto de mira”.
“El mensaje que lanzan es que la Unión Europea da dinero a los ecologistas para que no nos dejen cultivar”, analiza la responsable de internacional en Ecologistas en Acción, Nuria Blázquez. La activista afirma que “las cosas están moviéndose muy rápido para cambiar las reglas y nadie está tranquilo ya”.
Están lanzando la idea de chiringuitos verdes como antes hablaban de chiringuitos feministas y tiene mucho que ver con la aprobación de la ley de restauración de la naturaleza
Supuesto “dogmatismo ambiental”
El PP se acercó a las posturas negacionistas de Vox hace un año cuando su presidente, Alberto Núñez Feijóo, calcó en el Congreso al líder ultra Santiago Abascal al hablar de “dogmatismo ambiental” para atacar las políticas ambientales en plena movilización agraria de febrero de 2024. 13 meses después, el presidente de la Generalitat valenciana, Carlos Mazón, echó mano de una expresión similar para anunciar su acuerdo presupuestario con Vox.
El programa LIFE contra el que arremetía la moción de las derechas es “el instrumento financiero de la Unión Europea dedicado de forma exclusiva al medio ambiente y la acción por el clima”, explica el Ministerio de Transición Ecológica. Esos fondos han apoyado más de 1.000 proyectos en España desde 1992.
“Para nosotros, LIFE es clave”, detalla Suárez. “Es casi la única ayuda centrada en conservación de naturaleza y biodiversidad y el único de apoyo a proyectos innovadores”. Quizá el caso paradigmático es el proyecto LIFE del lince, que ha sacado a la especie del abismo de la extinción: “Ahí está una ONG, pero también centros investigadores, propietarios privados, administraciones y cotos de caza”.
María Pérez pormenoriza que para recibir esta financiación “tenemos que presentarnos a una convocatoria competitiva y detallar el programa de trabajo, lo que vamos a hacer, año a año. Luego se nos hace una evaluación para ver si somos merecedores de los fondos”. Suárez coincide en que “lleva mucho tiempo de preparación. Nuestra última propuesta sobre el conejo no ha salido hasta el cuarto intento. Y luego hay un escrutinio increíble de los gastos, un seguimiento muy estricto”.
La directora de Climate Action Network Europe, Chiara Martinelli, explica que “poner el foco en el programa LIFE es parte de una tendencia más amplia para contrarrestar cualquier progreso en la implementación de Pacto Verde europeo además de atacar la participación de los ciudadanos en el desarrollo de políticas europeas”. “Lamentablemente, esto también está ocurriendo en los estados miembro”, añade Martinelli.
Quejas de lobby verde
El cuestionamiento de la financiación de este programa ambiental comenzó a brotar en noviembre pasado desde el Comité parlamentario de control presupuestario que vuelve a reunirse la semana que viene. Más tarde, un medio neerlandés publicó que la federación de ONG European Environmental Bureau había recibido una subvención y afirmaba que era a cambio de hacer lobby en favor de la Comisión Europea.
De hecho, la moción que a punto estuvo de aprobarse el lunes usó como pretexto esa supuesta labor de lobby pro Pacto Verde. El texto aseguraba que el LIFE “carece de las salvaguardas suficientes (…) como medidas que prohíban las actividades directas o indirectas de lobby sobre expedientes en marcha”. El Tribunal de Cuentas Europeo ha avisado de que hay poca transparencia a la hora de regular los grupos de presión en Bruselas, pero de todos los sectores que tratan de condicionar las políticas de la UE, el tecnológico ha sido señalado como el líder al gastar hasta 97 millones de euros al año para estas actividades. “Nosotros no defendemos intereses económicos ni tenemos ingresos para dedicar dinero a lobby”, recuerda Nuria Blázquez.
“Si se generan dudas, exigencias y la Comisión no hace nada parece que no hace caso al Europarlamento y por ahí intentan complicar el procedimiento, hacerlo más laborioso y que, al final, no se liberen los fondos para este año, que ya estamos en abril”, analiza el representante de WWF.
La directiva de Oceana resume la situación con esta sentencia: “Es devastador y nefasto. A algunas ONG puede hacerlas desaparecer”.