A los líderes británicos y de la UE les preocupa la posibilidad de que se apliquen gravámenes sectoriales y permanentes para contrarrestar el IVA
De los aranceles al ‘bazuca’: la guerra comercial de Trump pone a prueba la unidad de la UE
La Unión Europea (UE) y el Reino Unido se preparan para una dañina guerra comercial con Estados Unidos a la espera de que Donald Trump cumpla con su amenaza de ponerle aranceles a las importaciones de Europa.
El presidente estadounidense lleva semanas hablando del 2 de abril como el “día de la liberación”, en el que impondrá una serie de aranceles que supuestamente darán la vuelta a lo que Trump llama “prácticas injustas con las que llevan décadas estafando a nuestro país”. Llegado el día, proclamó en mayúsculas en su red social, Truthsocial: “¡ES EL DÍA DE LA LIBERACIÓN!”.
¿Qué aranceles se esperan?
Los asesores de Trump han esbozado los planes para un arancel general del 20% sobre casi todas las importaciones a Estados Unidos. Pero a los líderes de la UE y del Reino Unido les preocupa la posibilidad de que se apliquen aranceles sectoriales y gravámenes permanentes para contrarrestar los diferentes tipos de IVA europeos, un impuesto que el presidente de EEUU considera como un arancel de hecho.
El mismo Trump, que en una ocasión abroncó a la entonces canciller de Alemania, Angela Merkel, por no asegurarse de que hubiera más Chevrolet en Múnich, ya ha anunciado aranceles para todos los automóviles de fuera de EEUU a partir del 3 de abril.
¿Es verdad que Trump odia a Europa?
Los líderes europeos se alarmaron por la agresividad con que el vicepresidente, JD Vance, se refirió a Europa, pero Trump ha sido notablemente menos combativo, limitándose a temas de defensa y de desequilibrio comercial.
El presidente se queja de que EEUU ha sido “estafado por todos los países del mundo”. También ha dicho que “no le gusta la UE” como lugar para hacer negocios. Su decisión de dejar a la UE fuera de las negociaciones sobre Ucrania representan una quiebra en la relación transatlántica de alto nivel.
¿Cómo reaccionará la UE?
Con firmeza. La UE ya ha anunciado una serie de aranceles a la importación de acero y aluminio procedentes de EEUU. También a los textiles, a los artículos de cuero, a los electrodomésticos, a las herramientas domésticas, a los plásticos y a la madera.
Según algunas fuentes, la UE también está considerando opciones más drásticas, como un arancel a los ingresos que las grandes empresas tecnológicas y de redes sociales generan en su territorio.
Esto puede ser percibido como una gran provocación que pondría en el punto de mira a aliados de Trump como Elon Musk y Jeff Bezos. También pone a prueba la unidad de la UE: se espera el rechazo de Irlanda a este tipo de medidas debido a la fuerte implantación de las tecnológicas estadounidenses en Dublín.
La UE prefiere negociar, por lo que ha decidido posponer las contramedidas y abrir un espacio de conversación. Maroš Šefčovič, comisario europeo de Comercio y Seguridad Económica, ya se ha reunido con el secretario de Comercio de EEUU, Howard Lutnick.
Al parecer, Šefčovič volvió a casa la semana pasada “con las manos vacías”. Pero podría estar siguiendo el manual empleado durante el Brexit de entablar una relación personal con la esperanza de que le sirva como crédito cuando se pongan a negociar.
¿Por qué no entablar negociaciones de inmediato?
Un cargo de la UE alega que no tiene sentido negociar con EEUU en este momento. Lo compara con negociar sobre pescado pasado. “No es muy productivo empezar ahora a negociar sobre la eliminación de los aranceles”, dice. “Pones un pescado apestoso sobre la mesa y empiezas a negociar para retirarlo, para luego decir ‘vaya, tenemos un gran resultado, no hay pescado maloliente en la mesa’; no parece una conversación muy productiva”, plantea.
Las negociaciones con Estados Unidos podrían complicarse por las posibles diferencias entre naciones, según expertos en comercio. Los países de la UE negocian acuerdos comerciales como un bloque. Eso quiere decir que la estrategia tendrá que acordarse entre las 27 naciones que forman la Unión.
¿Se salvará el Reino Unido?
Es poco probable que la relativa calidez con que Trump recibió en marzo al primer ministro británico, Keir Starmer, en el Despacho Oval sirva de protección al Reino Unido, ya que los aranceles que se esperan son para “todos los países”. Pero los británicos tratan de llegar a un acuerdo a toda prisa. El secretario de Estado de Comercio, Jonathan Reynolds, ya dejó caer que si algún estado conseguía una exención, el Reino Unido también podría acceder a ella.
Starmer dijo el martes que las empresas no querían guerrear ojo por ojo y que no respondería de forma “visceral” sino “tranquila y sosegada”. Su esperanza es lograr un acuerdo comercial con EEUU, algo que una sucesión de gobiernos británicos no ha podido conseguir en décadas, “mitigue” el impacto de los aranceles.
En esta ocasión, el Reino Unido buscaría un “acuerdo de prosperidad económica”, más limitado que un “acuerdo general de libre comercio”. Aunque el alcance sería menor, la esperanza es que así pueda cerrarse más rápidamente.
¿Cuál es el plan de Trump?
Trump lleva obsesionado con los aranceles desde los años 80. Entonces se quejaba de que los japoneses compraban propiedades inmobiliarias en EEUU, una economía abierta, mientras que los inversores estadounidenses no podían hacer lo mismo en Tokio.
Su objetivo es reindustrializar Estados Unidos y hacer que vuelvan al país los trabajos y los impuestos que, en su opinión, las empresas estadounidenses deberían pagar dentro y no fuera.
El tipo del impuesto de sociedades en EEUU es actualmente del 21%, pero durante mucho tiempo fue del 35%, hasta que algunas de sus mayores empresas consiguieron, tras ejercer presiones, que se bajasen.
Para reactivar la industria estadounidense, Trump quiere acortar la cadena de suministro y asegurar la fabricación local de más componentes.
¿Qué muestran los datos de comercio?
Estados Unidos es el mayor importador de bienes del mundo. El valor total de las importaciones de bienes ascendió a tres billones de dólares [unos 2,78 billones de euros] en 2023. Su mayor déficit comercial es con China (importa de China 279.000 millones de dólares más de lo que exporta, unos 258.000 millones de euros), seguida por la UE (208.000 millones de dólares más de lo que exporta, unos 193.000 millones de euros).
El comercio entre la UE y EEUU asciende a 1.600 millones de euros, pero son solo tres países los que tienen superávit en su intercambio de bienes con EEEU: Irlanda, Italia y Alemania.
El superávit que Alemania registró en la relación comercial de bienes con EEUU ascendió a 57.000 millones de euros en 2023, según los datos oficiales de EEUU. Ese año, Alemania vendió a EEUU mercancías por valor de 144.000 millones de euros (de los que 22.000 millones de euros correspondieron a automóviles). En cambio, EEUU vendió bienes a Alemania por 87.000 millones de euros (de los que 8.250 millones de euros correspondieron a vehículos).
El segundo mayor desequilibrio comercial es con Irlanda, que registra un superávit de 50.000 millones de euros debido, en gran parte, a la exportación a Estados Unidos de productos farmacéuticos que grandes multinacionales estadounidenses desarrollan en Irlanda. Pero Trump ha señalado una y otra vez a Irlanda, que está en una situación de gran vulnerabilidad.
El superávit comercial de Italia con EEUU asciende a 41.000 millones de euros. Italia vende bienes a Estados Unidos por valor de unos 65.000 millones de euros, de los que los medicamentos envasados y los automóviles representan 5.000 y 4.660 millones de euros, respectivamente.
La relación del Reino Unido con EEUU es más equilibrada. EEUU es el principal mercado exterior para el Reino Unido: le vendió bienes por 60.400 millones de libras en 2023 [unos 72.300 millones de euros], lo que representó el 15,3% del total de las exportaciones británicas. Ese año, el Reino Unido importó bienes de Estados Unidos por valor de 57.900 millones de libras [unos 69.300 millones de euros].
¿Cómo están reaccionando las empresas?
Los mercados financieros estadounidenses están asustados. Los índices S&P 500 y el Nasdaq cerraron marzo con sus peores datos trimestrales desde que Rusia invadió Ucrania en 2022.
La UE se está presentando como un refugio seguro. “Sí creo que en este momento los inversores están volviendo a evaluar a la UE e invirtiendo en la UE”, dijo Paschal Donohoe, ministro de Finanzas de Irlanda. “Creo que cada vez se aprecia más el valor de la previsibilidad y el orden en la escena mundial”.
El índice paneuropeo Stoxx 600 ha ganado un 6,4% en lo que va de año, mientras que el índice estadounidense S&P 500 ha perdido un 5%, lo que ha supuesto su peor trimestre desde 2022.
Traducción de Francisco de Zárate.