El ministro ha presentado el proyecto junto al presidente de la Academia, Méndez-Leite. No se han anunciado plazos, ni presupuesto. Será la Academia quien lidere y busque su financiación
A pesar de varias iniciativas privadas, España no contaba, hasta ahora, con un museo del cine. Mientras que cada país suele contar con uno o varios dedicados a la historia del séptimo arte —en ciudades como Berlín o Turín—, aquí se seguía sin dar forma a una iniciativa que ya había tenido varias intentonas que se habían quedado por el camino. Finalmente, Ernest Urtasun ha anunciado que cederá a la Academia de Cine de España la antigua sede del NO-DO, un edificio de más de 4.000 metros cuadrados en plena calle Velázquez, para la creación del primer museo del cine español.
Urtasun lo ha presentado desde la misma sede del futuro museo junto a Fernando Méndez-Leite, presidente de la Academia, que ha recordado que el trabajó en ese mismo edificio y que este es un proyecto soñado y deseado por la Academia durante muchos años. Será la institución que preside la que se encargue del proyecto, que contará con el apoyo de Cultura. En el acto, definido como un primer paso, no se han dado plazos, ni presupuestos ni ningun dato concreto. Será la Academia, de hecho, quien tenga que buscar los fondos públicos y privados para levantarlo, en un proyecto que recuerda al Museo de la Academia de Hollywood en Los Ángeles.
En 2017, el ministro de Cultura Popular Iñigo Méndez de Vigo eligió esa misma ubicación para ese mismo proyecto. Anunció la creación de un Museo del Cine, pero ese anuncio se quedó en el aire. Nunca se comenzaron las obras, ni los procesos para dotarlo de presupuesto ni de contenido. Ahora parece que Cultura y, principalmente, la Academia de Cine, Fernando Méndez-Leite, pretenden lograr lo que tanto tiempo ha sido una promesa incumplida.
El edificio del NO-DO; donde desde 1942 se elaboraron y produjeron los noticiarios y documentales del franquismo fue utilizado por RTVE hasta 2007, y desde entonces ha sido objeto de varias disputas. Fue ocupado en dos ocasiones por el grupo de extrema derecha Hogar Social Madrid y, recientemente, el Ayuntamiento de Madrid instaba a Cultura a rehabilitarlo y darle uso, aunque desde el consistorio apostaban por asentar allí las nuevas oficinas del Ministerio de Hacienda.