La empresa de certificación, propiedad de tres fondos de capital de Reino Unido y EE.UU, abandona Madrid para regresar a la capital catalana tras casi ocho años
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Applus, la multinacional catalana del sector de inspección y certificación industrial y de vehículos, ha decidido devolver su sede social a Barcelona. La compañía, actualmente en manos de tres fondos de capital de Reino Unido y EE.UU, abandona Madrid después de que hace casi ocho años se mudara a la capital ante las turbulencias políticas del procés.
El regreso de Applus, adelantado por La Vanguardia, se enmarca en la paulatina devolución de las sedes sociales a Catalunya de algunas de las grandes empresas (Cementos Molins, Banc Sabadell, La Caixa…) que abandonaron la comunidad en los momentos más complejos del proceso independentista.
En el caso de Applus, la empresa abandonó su sede de Barcelona el 11 de octubre de 2017 “para mantener la operativa normal de la compañía”, cuando planeaba la amenaza de una posible declaración unilateral de independencia por parte del Govern liderado en ese momento por Carles Puigdemont.
Según el rotativo barcelonés, el cambio de sede social se enmarca en un proceso de reestructuración de la empresa, que pasa a estar integrada en Amber Bid Co, que será la cabecera de este grupo de certificación, que entre otros gestiona las revisiones de las ITV de los vehículos. Los cambios también implican la sustitución del consejero delegado de la compañía, que pasará a ser Richard Barlett. Su antecesor, Joan Amigó, continuará como asesor de la compañía.
La empresa, que factura 2.200 millones al año, tiene presencia en 66 países y emplea a unas 28.000 personas.