Miles de personas protestan contra Trump en Washington: “Si no tuviera la ciudadanía, no me habría atrevido a venir”

Miles de personas participan en la primera gran manifestación contra Trump desde que inició su segunda etapa al frente de la Casa Blanca

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Dos meses y quince días han pasado desde que Donald Trump tomó posesión. También es la medida de tiempo en que Olivia ha pasado de sentir que había un frente común para resistir un segundo mandato del presidente a sentirse más “aislada”. “Creo que en aquel momento había mucha más esperanza. Sentíamos que, aunque estábamos en una mala situación, existía como una especie de comunidad, en el sentido de ‘estamos juntos en esto’. Y ahora, en cambio, esta época se siente mucho más solitaria. Como si estuviéramos más aislados”, relata la joven manifestante de 25 años a los pies del monumento a Washington, el imponente obelisco que se alza en medio del National Mall.

En este punto entre el Capitolio y la Casa Blanca es donde se han concentrado este sábado miles de personas para protestar contra Donald Trump y Elon Musk. Las fotos de Musk haciendo el saludo nazi, o los carteles advirtiendo de la llegada del fascismo al gobierno estadounidense, eran la tónica. Las palabras “preocupación” y “miedo” eran mucho más frecuentes en la boca de los manifestantes que las referencias a la rabia y al enfado, a pesar de que se trata de la primera gran movilización desde que Trump asumió el cargo.

En Washington se esperaban unas 20.000 personas, según la organización, que había convocado movilizaciones en todos los 50 estados del país y, en total, estimaba que unas 500.000 personas asistieron para protestar contra los recortes masivos en la administración y las políticas del miedo contra las personas migrantes y LGTBIQ+. “Estoy muy asustada y preocupada. Yo soy una persona queer y también tengo muchos amigos LGTBIQ+ por los que estoy preocupada”, apunta Olivia, que no ha querido dar su apellido para mantener un cierto anonimato.

Hace tan solo dos meses, cuando también participó en la Peoples’ March, la manifestación que se organizó contra Trump justo antes de que fuera investido, no se habría imaginado para nada lo que está pasando. “Sabíamos que sería duro, pero no me imaginaba que sería esta pesadilla. Están secuestrando gente con estatus legal, ya sea por su ideología o por su apariencia. Incluso yo que soy ciudadana, a veces tengo miedo porque mi tono de piel es moreno y no me veo cómo ellos creen que debe verse un americano”, expone Olivia.

Tanto ella como su amiga, Sasha, son ciudadanas estadounidenses. “Si no tuviera la ciudadanía, no me habría atrevido a venir aquí, aunque tuviera estatus legal como la greencard”, expone la joven de 24 años. En la mente de los manifestantes están las detenciones del activista palestino Mahmoud Khalil, que tenía la greencard, o  Rumeysa Öztürk, que tenía una visa de estudiante, así como otros casos que han ido conociéndose.

Esta semana, el periódico estatal Azcentral, publicaba que el gobierno estadounidense había revocado la visa a seis estudiantes internacionales de la Universidad de Arizona. En este caso, según explicaba al medio un portavoz de la universidad, dudaban que la revocación de los visados tuviera que ver con las manifestaciones propalestinas. En marzo, el secretario de Estado, Marco Rubio, declaró que su agencia había revocado más de 300 visados de estudiante a personas que, según él, actuaban contra los intereses nacionales o habían estado involucradas en algún delito.

“Tengo miedo por los miembros de mi familia. Soy hija de inmigrantes. Y, bueno, tengo miedo de que vayan a revocarles los papeles. Mi padre tiene la ciudadanía. Todos tenemos ciudadanía. Pero aun así, me preocupa que personas como yo, o personas que están tratando de escapar de ciertos lugares, sean deportadas cuando lo único que necesitan es seguridad y libertad”, expone Sasha. Sus padres huyeron del régimen de Vladímir Putin y vinieron a Estados Unidos en búsqueda de libertad. 

A Sasha le preocupa el acercamiento de Trump a Putin. “Yo soy queer, algo que Putin persigue. Mi familia huyo porque el régimen el trato mal. Somos pro-Ucrania y no queremos ver cómo Rusia extiende su influencia por otras zonas de Europa o incluso aquí. Me preocupa mucho la fascinación que siente Trump por Putin”, dice la joven, que ve ciertos paralelismos en lo que está haciendo ahora mismo el presidente estadounidense con lo que hizo el ruso en sus inicios.


Una pancarta en medio de la manifestación con una efigie de Donald Trump y las palabras «cleptócrata» y «las manos fuera de nuestro país».

El acercamiento a Rusia de Trump también ha supuesto la ruptura de la alianza con viejos socios y vecinos. La agresividad con la que se ha dirigido el presidente a Canadá, amenazando con convertirlo en el estado 51, ha hecho que Leslie le recomiende a sus familiares a que se queden en casa y no la visiten. La joven de 30 años tiene la doble nacionalidad (estadounidense y canadiense).

“Es un poco raro al tener la doble nacionalidad, pero de momento me siento segura, pero ya les he dicho a mis amigos y familiares en Canadá que no vengan. De momento estoy muy preocupada por otros amigos que están aquí con visas de trabajo. Tengo una amiga mexicana que tiene visa de trabajo y constantemente está cruzando la frontera y sufro por ella”, expone Leslie. A mediados de marzo, The Guardian publicaba la historia de una canadiense que fue detenida por inmigración durante dos semanas pesar de estar en Estados Unidos con visa de trabajo.

“He dejado de dormir. Ni siquiera… es cada minuto que estoy despierta. Lo he comparado con tener una enfermedad crónica, en la que se supone que debes seguir con tu vida, pero esto siempre está ahí. Siempre en segundo plano. Siempre en tu mente. Y no es algo que desaparezca nunca. Simplemente, está ahí, siempre, siempre”, expone Leslie, que se le hace difícil señalar cuál de todos los aspectos del nuevo mandato Trump es el que más le preocupa: “Los secuestros de gente es algo que me aterroriza. Se me hacía impensable hace dos meses”.

Recientemente, el gobierno Trump reconoció que uno de los salvadoreños deportados a las prisiones de El Salvador realmente no parte de ninguna banda criminal. La administración ha confirmado que se equivocó al deportar a Kilmar Abrego García, quien pidió asilo al huir de las maras salvadoreñas y aunque no se le concedió, un juez de migración en 2019 dictaminó que no se le podía deportar.


Una mujer porta una pancarta con el lema «Mujeres veteranas contra Trump», en la que afirma que el «débil» es el presidente de EEUU.

En tan solo dos meses de gobierno, Trump ha sido capaz de desplegar una campaña del miedo que va desde las personas migrantes y el colectivo LGTBIQ+ hasta los trabajadores federales, víctimas de los recortes de Musk. “Musk directamente es un nazi. El día que hizo el saludo nazi cuando invistieron a Trump fue como: bueno ahí está”, expone Leslie. El pronóstico de la mujer para los siguientes meses no es bueno: “Prefiero no pensar porque me dan ganas de llorar”.

Christine, una profesora jubilada de 70 años que ha venido desde California y que estuvo en las protestas de los 80 contra Ronald Reagan apunta que ahora incluso el panorama es peor. “A mí me detuvieron y sí que era duro, pero lo que está pasando ahora es otro nivel. Siento que Trump está empujando el país al abismo dictatorial”. Otra cosa que preocupa a Christine es la falta de energía que está notando: “Como persona mayor que ya ha visto muchas cosas entiendo que los jóvenes estén sintiendo miedo porque realmente da miedo, pero hay que salir y luchar. Si nos quedamos en casa callados sin hacer nada va a ser peor. Y creo que ahora la gente empezará a despertar”.