La UE trata de digerir el acercamiento de Trump y Putin, que deja debilitados tanto a Ucrania como al viejo continente, mientras el presidente estadounidense ataca a Zelenski
Trump llama “dictador” a Zelenski: “Más vale que actúe rápido o su país desaparecerá”
Desde hace un mes, las mañanas son complicadas para las capitales europeas, que cada día se levantan con un nuevo ataque o amenaza de Donald Trump. El último embate lo ha recibido el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, a quien ha calificado como un “dictador” dejando claro que sacrificará al mandatario que ha rechazado su propuesta para hacerse con las valiosas tierras raras del suelo ucraniano y que se ha revuelto contra las conversaciones bilaterales que ha iniciado con Vladímir Putin. En medio y fuera de juego, está la Unión Europea.
“Zelenski fue legítimamente elegido en elecciones libres, justas y democráticas”, ha recordado el coportavoz de la Comisión Europea, Stefan de Keersmaecker. “Ucrania es una democracia, la Rusia de Putin no lo es”, ha respondido sobre las palabras de Trump, que ha atacado con dureza al líder ucraniano. La reacción, no obstante, ha sido a preguntas de los periodistas y de bajo nivel: ni la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ni la alta representante, Kaja Kallas, se han pronunciado. Y es que el gobierno comunitario hace equilibrismos respecto al mandatario norteamericano.
“Se niega a convocar elecciones, está muy bajo en las encuestas ucranianas y lo único en lo que era bueno era en manejar a Biden como quería”, expresó Trump sobre Zelenski después de cuplarle de iniciar la guerra y de no haber querido negociar durante tres años, sin mencionar que fue Rusia quien invadió Ucrania.
Trump ha puesto así a Zelenski en la diana en un momento en el que ha dado un vuelco a la situación geopolítica y a la posición que hasta ahora EEUU había mantenido respecto a Ucrania. La intención del presidente estadounidense es lograr beneficios económicos por el respaldo a Ucrania, al haber planteado la explotación de gran parte de sus minerales, y marcar distancias con Europa, a la que ha amenazado con abandonar en materia de seguridad.
La UE mantiene su apoyo total a Ucrania, aunque la dirigencia europea es consciente de que no es posible mantener la fuerza sin el respaldo de EEUU. La próxima semana, coincidiendo con el anivesario de la invasión, se desplazará a Kiev el Colegio de Comisarios. También ha anunciado su presencia el presidente del Consejo Europeo, António Costa.
Pedro Sánchez también viajará a ese país y, en respuesta al ataque de Trump, ha dejado claro lo hace para “reafirmar el apoyo de España a la democracia ucraniana y al presidente Zelenski”.
Entre tanto, los líderes de la UE se preparan para el escenario de un acuerdo con el temor a que la presión sobre Kiev haga que la guerra se cierre en falso y termine por beneficiar a Putin para rearmarse manteniendo la amenaza sobre Ucrania y el resto del continente. Según ha publicado The Guardian, Francia y Reino Unido están trabajando en una “fuerza de seguridad” con tropas europeas para proteger el espacio aéreo y marítimo ucraniano ante ese hipotético acuerdo de paz con el objetivo de disuadir a Rusia de nuevos ataques.
Sin embargo, los países europeos están divididos respecto a esa posible misión de paz. Polonia la ha descartado. España y Alemania, también, aunque tras un rechazo inicial de Pedro Sánchez, el argumento ahora es que no es el momento de plantearse ese escenario dado que la guerra continúa. Bélgica, Suecia y Holanda han abierto la puerta a ese despliegue de tropas.