‘Malditas de dios’ trata de las mujeres en la dictadura e iba a representarse en un auditorio de Latina. A última hora cancelaron a la compañía la fecha prevista y el director denuncia «censura ideológica» del Ayuntamiento o la Junta del Distrito. Ambos lo desmienten, pero todos los argumentos se contradicen
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La compañía de teatro acusa al Ayuntamiento. Ellos, a su vez, se remiten a la Junta del distrito de madrileño de Latina. Y estos últimos replican a los primeros, a quienes desmienten de pleno. Puede sonar confuso, pero las denuncias cruzadas entre esta triada están sembrando dudas sobre la cancelación de una obra en el Auditorio Paco de Lucía, en la Avenida de las Águilas. Iba a representarse en tres semanas: la previsión era hacerlo el próximo 29 de marzo. Llevaban siete bolos en otro local, El Pasillo Verde, en los que habían estrenado Malditas de Dios.
La obra de la polémica narra historias del Patronato de Protección a la Mujer, un órgano estatal que en la dictadura franquista se encargaba de velar por la “dignidad moral” de las mujeres. Siempre en base a valores cristianos y conservadores, afines al régimen. Y es por ese componente histórico y político sobre el pasado reciente por lo que el director del espectáculo, Miguel Valiente, sospecha de un “veto ideológico” tras el telón.
“Me confirmaste de forma clara e inequívoca que había habido una censura y un veto a la presentación de la obra en el Paco de Lucía”, escribía el dramaturgo en una carta reciente enviada a la directora de otro centro cultural en el distrito, El Greco. En la misiva, cuyo contenido ha avanzado El Plural y a la que ha tenido acceso este periódico, Valiente aseguraba que Pilar Sánchez Zardaín había sido su mediadora para actuar en el auditorio. Según ha afirmado él mismo en declaraciones a Somos Madrid, su espacio sociocultural tenía una “colaboración estrecha” con el Paco de Lucía.
Valiente insiste en que fue la propia Sánchez quien le habló de un “veto” a la obra, y de que este venía “de los políticos”. El director de Malditas de Dios dijo que la responsable de El Greco se lo confirmó todo en una conversación telefónica que tuvieron el 7 de febrero, justo después de la cancelación, aunque “sin demasiadas explicaciones”. Siempre en base a la versión de la compañía, incluso llegó a tildar los hechos de “indecentes, vergonzosos y propios de otro tiempo”.
La Junta de Latina, con competencias sobre el auditorio al encontrarse en el distrito, se distancia de estas afirmaciones. El órgano municipal mantiene que, al descartarse el 29 de marzo como fecha para actuar, se les ofreció presentar Malditas de Dios “en otro de los centros culturales” de la zona e incluso ofrecieron “otras fechas alternativas”, pero la compañía no las aceptó. Algo que niega “categóricamente” su director. “Si dicen que lo hablaron verbalmente, mienten; y si dicen que lo hicieron por escrito, que presenten evidencias. No podrán, porque es mentira”, amenaza.
Desmiento categóricamente que nos ofrecieran fechas alternativas para presentar la obra. Y si dicen que lo hicieron verbalmente, mienten
En su compañía barajan tres hipótesis principales sobre quién ha levantado la mano para cancelar la función, en lo que interpretan como un “acto de censura”. “Yo no puedo asegurar de quién partió la decisión. No sé si viene de la Junta de Latina, de la Concejalía de Cultura o hasta de un gesto de autocensura que haya promovido el propio Manuel Ruiz”, desliza el director del espectáculo. Ruiz es el del gerente del Auditorio Paco de Lucía.
Según la compañía de teatro, este regó su obra de alabanzas después de ir a verla a finales de febrero. Por eso no saben qué versión les chirriaría más: si la de un supuesto veto impuesto desde un partido político o la de una censura fomentada desde el propio centro. Pero de momento todo son conjeturas. “Si ella [Pilar Sánchez, a quien envía las acusaciones en un informe] negase haberme confirmado que era un veto, sería su palabra contra la mía”, admite Valiente. “Y creo que no ha estado siendo muy sincera hasta ahora”, añade.
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En la compañía Doce Canciones insisten en no haber recibido nuevas noticias desde ninguno de los dos centros, ni el de El Greco ni el Paco de Lucía. También niegan que les hubieran ofrecido una fecha alternativa para actuar en el auditorio después de cancelarles la primera. Sí se hizo previamente, cuando según la correspondencia que afirma haber tenido con Pilar Sánchez le dieron a elegir entre cuatro días de marzo: el 8, el 9, el 29 y el 30. Por razones de organización en el elenco solo podían acogerse a la tercera de estas opciones, que finalmente se chafó.
El asunto no se ha zanjado del todo. La cancelación del teatro llegará el jueves a un pleno del distrito de la mano de Más Madrid. Su portavoz en la Junta, Carolina Elías, ha arremetido duramente contra el concejal de Latina: “Son prácticas propias de una dictadura y no de una democracia. Es un escándalo que el edil [en este caso, Alberto González] haya suprimido una obra que habla de un férreo control que castigaba a las mujeres que no respondían al concepto de lo que entonces era una ‘buena mujer”.
Tanto en el Distrito como en el área de Cultura, Turismo y Deporte del Ayuntamiento de Madrid, que dirige Marta Rivera de la Cruz, se desmarcan de las acusaciones que pilotan sobre ellos y niegan censuras o visitas programadas para inspeccionar la obra. Los miembros de la obra se muestran frustrados por el resultado pero siguen en contacto con otros locales para continuar exponiéndola. “Para mí se han roto todos los cauces de comunicación”, sentencia su director.