En su deseo de una rápida victoria diplomática, mientras arranca concesiones a Kiev, el presidente de EEUU tiene enfrente a una Rusia que no da muestras de ceder en sus demandas en unas negociaciones de paz
Zelenski acepta el alto el fuego sobre objetivos energéticos y Trump le sugiere quedarse con las plantas nucleares de Ucrania
El ritmo vertiginoso de la segunda administración de Donald Trump no solo se siente en Estados Unidos, sino también fuera de sus fronteras. Trump ha dejado claro, con sus palabras y sus hechos, que quiere un acuerdo rápido que ponga fin a la guerra de Ucrania y no ha dudado en capitanear un giro abrupto en la política exterior del país, aproximándose a Rusia. Pero Vladímir Putin no tiene prisa.