Los epidemiólogos dicen de la tuberculosis que es una enfermedad “desafortunada” porque su precario control se puede romper a la mínima. aunque es prevenible y curable. Su principal síntoma, la tos, se confundía con la infección por coronavirus y los pacientes no acudían de manera normal al sistema sanitario. Del momento más crítico han pasado ya cinco años, el tiempo suficiente para comprobar que lo que parecía algo coyuntural y vinculado al retraso en los diagnósticos no cesa: los casos de tuberculosis en España han abandonado la senda del descenso. El cambio de tendencia parece estar consolidándose.