Los equipos de María Jesús Montero y Yolanda Díaz apuran los plazos para evitar el choque en el Congreso y encallan en la fórmula técnica que permitirá que los trabajadores sin convenio no vean reducido el IRPF en su nómina
El Gobierno da por perdidos los presupuestos de este año y asume la prórroga hasta 2026
Hacienda y Trabajo no terminan de encontrar una al choque frontal por los impuestos que pagan los trabajadores que cobran el salario mínimo. Después de semanas de tensiones internas, el departamento de María Jesús Montero autoenmendó su postura. De cerrarse en banda a que el Salario Mínimo Interprofesional (SMI) supusiera un año más la frontera entre las rentas que deben pagar IRPF y las que no, a sentarse con el equipo de Yolanda Díaz en busca de una fórmula que permita a ese grupo de asalariados deducirse la fiscalidad. A última hora de este jueves, ambas partes confirmaban que no se había concretado una solución técnica y que las conversaciones continuaban in extremis para evitar que el enfrentamiento escalara un poco más en la vía parlamentaria.