El Gobierno tenía un plan para construir hasta 15.000 viviendas de alquiler asequible. Sareb pondría los suelos durante 80 años y el capital levantaría y gestionaría los edificios con una rentabilidad limitada. Después, los edificios revertirían a lo público. Pero esa colaboración público-privada que busca el Ejecutivo falló. La licitación, que ya salió con retraso sobre el calendario previsto, quedó desierta en enero. Más de dos meses después y con la emergencia residencial apretando, los Ministerios de Economía y Vivienda siguen analizando qué falló y si es posible redefinir ese proyecto Viena, una de las patas con la que pretendían reforzar el parque público de vivienda.